Cuando la grúa municipal retira un coche de la vía pública por estar mal aparcado, el propietario del vehículo puede encontrarse con una factura considerable. A la sanción por estacionamiento indebido, si corresponde, hay que añadir los gastos de retirada y, en su caso, la tasa por la estancia en el depósito municipal. El coste total puede ascender a varios cientos de euros, dependiendo del municipio y del tiempo que tardemos en recuperar el coche.
Las tasas de la grúa municipal varían considerablemente de una ciudad a otra. Cada ayuntamiento establece sus tarifas mediante la correspondiente ordenanza fiscal, por lo que no existe un precio único para toda España. Esta diversidad plantea una cuestión razonable: ¿están justificadas las cantidades que se cobran por retirar y custodiar un vehículo o, en algunos casos, resultan excesivas?
En nuestra opinión, algunas de estas tarifas merecen una revisión. Aunque retirar un vehículo de la vía pública supone un coste de personal, maquinaria y gestión, las cantidades exigidas deben estar justificadas y responder a los criterios establecidos legalmente. Compararlas con las tarifas de una grúa privada puede servir como referencia, pero no demuestra por sí sola que una tasa municipal sea abusiva: se trata de servicios que pueden tener condiciones y costes diferentes.









